Más allá de la Oktoberfest: 5 estilos alemanes que debes probar esta temporada

Cuando llega el otoño, casi toda la conversación cervecera gira en torno a la Märzen y a la Festbier, las dos protagonistas de esta temporada. Pero Alemania lleva siglos perfeccionando una tradición cervecera mucho más amplia que esas dos lagers y la temporada de Oktoberfest es la excusa perfecta para explorarla.

Si no tienes clara la diferencia entre la Märzen y la Festbier, te la explicamos en este artículo.

El próximo paso es conocer estos cinco estilos alemanes clásicos que amplían el mapa y que cada vez se consiguen más, importados y hechos aquí mismo. Toma nota, porque cada uno pide un momento distinto.

Helles

Su nombre significa simplemente "clara" o "pálida" en alemán, y eso resume su filosofía: una lager dorada, limpia y sin pretensiones, para beberse sin pensar demasiado. Nació en Múnich a finales del siglo XIX como respuesta bávara a las pilsner claras que venían del norte y de Bohemia, pero con menos amargor y una mayor presencia de malta.

En copa es de un oro brillante, con un aroma suave a pan y masa fresca, un dulzor maltoso muy contenido y apenas un roce de lúpulo que la deja seca y refrescante. Ronda entre 4.7 y 5.4% de alcohol por volumen. A pesar de ser simple, elaborar una buena Helles es una de las pruebas más exigentes para un cervecero. Para el clima de Puerto Rico, es casi ideal por ser fría, ligera y sin peso, y es la puerta de entrada perfecta para quien viene de las cervezas comerciales y quiere dar el salto sin comprometerse mucho.

Dunkel

Antes de que existieran las lagers claras, la cerveza de Múnich era oscura. La Dunkel es la abuela de las lagers bávaras y demuestra que lo oscuro no significa pesado ni amargo. Es todo lo contrario; es una lager de color caoba a marrón profundo, suave y redonda, dominada por la malta Munich, que le da notas de pan tostado, corteza, un toque de chocolate y hasta algo de caramelo, sin llegar a ser dulzona.

Con un cuerpo medio y entre 4.5 y 5.6% de alcohol, la Dunkel es sorprendentemente fácil de beber. No tiene el amargor tostado de una stout ni el peso de una porter; es maltosa y reconfortante, pero termina limpia como buena lager que es. Es la cerveza ideal para quien cree que no le gustan las cervezas oscuras.

Weissbier

Aquí cambiamos de familia por completo. La Weissbier, también llamada Hefeweizen, no es una lager, sino una cerveza de trigo de fermentación alta, y se caracteriza por esas notas a guineo maduro y clavo de olor que no provienen de ninguna fruta ni especia añadida, sino de la levadura especial con la que se fermenta.

Se sirve sin filtrar; por eso luce turbia y nublada, coronada por una espuma alta y cremosa. Es refrescante, efervescente y de cuerpo sedoso gracias al trigo, con un amargor casi inexistente y entre 4.3 y 5.6% de alcohol por volumen.

En Baviera, es una cerveza de desayuno tardío y de tardes calurosas, lo que la convierte en una compañera natural del calor caribeño. Sírvela bien fría en su vaso alto y curvo.

Bock y Doppelbock

La Bock es una lager fuerte y maltosa que históricamente se elaboraba para sostener a los monjes durante los ayunos y ronda entre 6.3 y 7.2% de alcohol por volumen. Su versión mayor, la Doppelbock ("double bock"), sube todavía más, de 7 a 10% y a veces más, con un carácter opulento a malta, pan de pasas, melaza y frutos secos.

Las Doppelbock alemanas suelen terminar su nombre en "-ator" —Salvator, Celebrator, Optimator— en honor a la Paulaner original de los monjes.

Kölsch

La Kölsch viene de Colonia (Köln), en el oeste de Alemania, y es un híbrido curioso: se fermenta a temperatura alta como una ale, pero se madura a temperatura baja como una lager, lo que le da lo mejor de ambos mundos. El resultado es una cerveza de color dorado pálido, delicada, con cuerpo ligero, una sutil nota frutal y un final crujiente y seco. Tiene entre 4.4 y 5.2% de alcohol por volumen.

La Kölsch es tan protegida que su nombre está regulado por ley: solo puede llamarse así la que se hace en la región de Colonia y sus alrededores. Tradicionalmente se sirve en la Stange, un vaso cilíndrico y estrecho de 200 mililitros, y los meseros la reponen sin preguntar hasta que pones el portavasos sobre la copa.

La gracia de estos cinco estilos es que abarcan todo el espectro, así que puedes ordenarlos de más ligero a más intenso y hacer un viaje completo en una sola sentada.

Empieza por la Helles o la Kölsch, pasa a la Weissbier, sigue con la Dunkel y termina con una Bock o una Doppelbock.

Cada vez más cervecerías boricuas se atreven con estos estilos fuera de la temporada de Oktoberfest, como la Centinella (Helles) de Cacique Brewing, de Orocovis, una de nuestras favoritas, que se puede conseguir casi todo el año. También la cervecería Zurc, que lamentablemente está fuera de operaciones, se especializaba en estilos alemanes y su rango de estos fue de los más amplios que hemos visto en la isla.

¿Cuál de estos cinco has probado? ¿Cuáles no? Déjanos saber en los comentarios.

Gustavo Franceschini

Cicerone® Certified Beer Server

Creador de Craft Beer Generation. 15 años de experiencia escribiendo para medios digitales, agencias de publicidad y prensa escrita. Padre, consultor, podcaster, conferenciante, estratega y entusiasta de la fotografía.

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