ZURC, cervecería de Coamo, cierra sus puertas tras ocho años
El cierre de ZURC marca el final de una etapa importante en la cerveza artesanal puertorriqueña. Fundada en el 2017 en Coamo, la cervecería se distinguió desde sus inicios por una apuesta clara y poco común en el mercado local: estilos de inspiración alemana elaborados con rigor técnico, consistencia y respeto por la tradición cervecera.
En un comunicado compartido en redes sociales, su fundador anunció el cese de operaciones, describiendo el proyecto como uno construido con pasión, disciplina y orgullo por la cerveza artesanal, y agradeciendo a quienes apoyaron la marca a lo largo de los años: clientes, suplidores, colaboradores y amistades. Más allá del anuncio, el cierre de ZURC invita a reflexionar sobre los retos estructurales que enfrentan muchas cervecerías locales, especialmente aquellas que dependen de modelos de distribución y de manufactura externos.
Desde Coamo, ZURC se posicionó como una cervecería especializada en estilos lager y ale de tradición europea, como kölsch, pilsner, helles, dunkel, etc., en un mercado donde las IPAs y los estilos más llamativos dominaban la conversación. Con el tiempo, la cervecería comenzó a incorporar “twists” locales a esas bases clásicas, demostrando que la tradición y la identidad puertorriqueña no eran conceptos opuestos.
Durante varios años, ZURC también funcionó como un espacio de experimentación y colaboración. Su fundador, Juan Cruz, describe la cervecería como una “escuelita” donde múltiples proyectos, marcas emergentes y cerveceros encontraron apoyo para desarrollar recetas, aprender procesos y lanzar ideas que luego crecerían en la industria local.
En una etapa posterior, ZURC trasladó su producción al modelo de contract brewing, con la elaboración en facilidades externas, y cedió su distribución a B. Fernández. En 2024, la marca intentó un reposicionamiento ambicioso: una nueva identidad visual, el rediseño de las latas, el cambio de nombres de las cervezas existentes y el salto al formato de 16 onzas, con producción en Old Harbor Brewery.
Uno de los puntos más delicados del cierre se relaciona con la distribución y el manejo del inventario. A esto se suma una realidad más amplia: competir por atención, espacio y recursos dentro de un portafolio que incluye marcas multinacionales con inversiones millonarias resulta cuesta arriba para cualquier cervecería local pequeña. En ese contexto, el fundador reconoce que llegó un punto en el que seguir esperando un repunte dejó de ser una opción realista.
El cierre de ZURC no ocurre en el vacío. Se suma a una lista creciente de proyectos cerveceros que, pese a contar con identidad, calidad y apoyo comunitario, enfrentan límites estructurales difíciles de superar. El caso plantea preguntas claves sobre el rol de la distribución, el uso del lenguaje “craft” por parte de marcas internacionales, la fiscalización del mercado y el espacio real que ocupan las marcas locales en ese ecosistema.
Al mismo tiempo, deja claro que el valor de una cervecería no se mide únicamente por su permanencia en el mercado. ZURC aportó conocimiento, abrió puertas, colaboró en múltiples proyectos y dejó huella en la formación de otros cerveceros y marcas que hoy siguen activos.
Por ahora, ZURC cesa operaciones. Qué ocurra después con su fundador, su conocimiento y su deseo de seguir creando cerveza queda abierto. Lo que sí es claro es que su historia forma parte del desarrollo moderno de la cerveza artesanal en Puerto Rico y merece ser contada con todos sus matices.