El aumento del costo de la electricidad en Puerto Rico volvió a ser tema de conversación en la isla y representa una presión adicional para un sector que depende fuertemente de la energía: las cervecerías.
El Negociado de Energía de Puerto Rico aprobó un ajuste de 5.28 centavos por kilovatio-hora que entró en vigor el 1 de octubre de 2026. Con el cambio, la tarifa residencial pasó de alrededor de 28.57 a 33.86 centavos por kilovatio-hora, un alza de aproximadamente 18.5%. El ajuste aprobado quedó por debajo de los 6.07 centavos que LUMA Energy había solicitado; según la empresa, el aumento responde principalmente a los costos de combustible y de compra de energía superiores a los presupuestados durante el verano.
La presidenta ejecutiva de LUMA, Janisse Quiñones, había estimado, antes de la decisión, que la factura de un cliente residencial promedio podría subir en cerca de 48 dólares al mes. Entre los factores que la empresa atribuyó al aumento figuran el mayor consumo debido a las altas temperaturas del verano, el alza en el precio mundial del petróleo y el uso de combustibles más costosos cuando las plantas no generan suficiente energía. Quiñones sostuvo que estos ajustes no representan ganancias para LUMA, ya que corresponden al combustible y la energía utilizados para abastecer el sistema.
El impacto acumulado es considerable. Según el periódico La Perla, un cliente residencial sin subsidio que consume 800 kilovatios-hora al mes paga ahora alrededor de 270.86 dólares, unos 113.37 dólares más que cuando LUMA asumió la operación de la red en junio de 2021. El descontento se ha hecho sentir con la convocatoria a una protesta contra LUMA para este sábado 24 de octubre frente a sus oficinas en Santurce, luego de que comerciantes denunciaran públicamente el efecto de los aumentos en sus facturas.
Para las cervecerías, el costo de la energía no es un gasto menor. La elaboración de cerveza requiere electricidad de forma intensiva en procesos como la refrigeración y el almacenamiento en frío, el control de la temperatura durante la fermentación, el uso de sistemas de enfriamiento y el funcionamiento de los taprooms, donde la climatización y los sistemas de servicio operan durante horas. Un aumento en la tarifa por kilovatio-hora se traduce directamente en un costo operativo más alto, que se suma a otras presiones que ya enfrenta la industria, como el aumento general de los costos operativos.
José Ortiz, de Dragon Stone Abbey / Brew Taller, en Río Grande, describió el impacto como severo para su operación. "Para nosotros ha sido devastador el aumento de la luz. Nosotros, cuando comenzamos hace siete años en el local que tenemos ahora mismo, no ha cambiado nada. Siguen los mismos equipos, nosotros no hemos aumentado equipo, no hemos comprado equipo nuevo", explicó. "Nosotros comenzamos hace siete años pagando trescientos dólares de luz. Hoy día estamos en mil dólares de luz, setecientos dólares adicionales, prácticamente cien dólares por año nos ha aumentado la luz a nosotros. Y eso ha sido devastador".
Jeremmie Vélez, de Rincón Beer Company y El Co.lectivo, coincidió en que el alza golpea tanto a la producción como al restaurante. "A nosotros nos afecta también directamente. En la producción, en el restaurante… Es un incremento importante en la factura que estamos asumiendo nosotros porque queremos mantener nuestros precios moderados en el producto y no pasarle ese cantazo duro al comensal que siempre viene a probar y a apoyarnos", expresó. "Se nos han dañado maquinaria, productos y materia prima… aunque tenemos planta, protectores de voltaje y estamos pendientes. Es algo que está fuera de control ya".
El problema tiene una raíz particular en Puerto Rico. Al ser una isla sin yacimientos de petróleo, el país depende casi por completo de combustibles importados para generar electricidad. Según datos del sector energético, alrededor del 93% de la electricidad generada en 2025 provino de plantas de combustibles fósiles, con el petróleo aportando cerca del 62%, el gas natural, un 23%, y el carbón, un 8%. Las fuentes renovables representaron apenas el 6%.
Esa dependencia deja a los consumidores y comercios expuestos a factores fuera de su control, como el precio mundial del petróleo, que fluctúa según la oferta global y los conflictos geopolíticos. A esto se suma un giro lento hacia las energías renovables: la política pública energética de Puerto Rico había fijado una meta de 40% de generación renovable para 2025, que no se alcanzó, mientras que el objetivo de alcanzar el 100% de energía renovable se mantiene para 2050. En ese contexto, cada alza en el costo del combustible se traslada directamente a la factura.
Para una industria local que aún está echando raíces, el costo de la energía es una variable que puede incidir en los precios, los márgenes y las decisiones de expansión de las cervecerías de la isla. Algunas operaciones han explorado alternativas como la energía solar y los sistemas de baterías para reducir su dependencia de la red, un tema que cobra mayor relevancia con cada ajuste tarifario.
Continuaremos dando seguimiento al impacto del costo de la energía eléctrica en las cervecerías y publicaremos más artículos más adelante.